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Roba el coche del jefe de la Policía Local de Fuengirola al día siguiente de quedar libre

Paró el coche en la puerta del garaje de casa para descargar la compra del súper. Es una calle sin salida y con el ancho para un solo sentido: a un extremo los edificios, al otro, la valla de acceso a la urbanización. Un lugar tranquilo, privado, donde no debía pasar nada. Pero, de pronto, el automóvil empezó a circular marcha atrás... Se lo estaban robando.

La víctima no era un vecino cualquiera: tiene los ojos y el olfato entrenados. Joaquín Rueda, jefe de la Policía Local de Fuengirola, corrió tras el turismo (su coche particular), sabiendo que el ladrón tendría que frenar al toparse con la valla. Así fue. Ganó unos metros. Trató de abrir la puerta del conductor para reducirlo, pero estaba bloqueada. Sin saber ni cómo, se vio encaramado al capó.

La maniobra que hizo el ratero a continuación le ha supuesto la imputación de un posible delito de homicidio en grado de tentativa. Conduciendo marcha trás, escapó a gran velocidad por el hueco entre la jardinera y la valla, de forma que Rueda salió volando. Tuvo la suerte de caer sobre la vegetación y sufrir tan solo unas cuantas contusiones.

El jefe de Policía Local fuengiroleña informó a la sala del 092 del robo. La llamada entró aproximadamente a las 20.25 horas del pasado día 22. A las 20.29, apenas cuatro minutos después, las patrullas reportaban que habían avistado el coche. Comenzaba la persecución que, en su inicio, pasó por la puerta de la comisaría de la Policía Nacional. Los agentes de la garita llamaron a sus compañeros para preguntar. Cuando éstos les explicaron lo que sucedía, se sumaron a la búsqueda.

El conductor a la fuga realizó varias maniobras tremendamente temerarias, según las fuentes consultadas. Presuntamente, llegó a circular sobre la acera, poniendo incluso en peligro a niños que caminaban sobre ella, se saltó al menos tres semáforos en fase roja...

La persecución acabó en la calle Melilla, que tiene forma de raqueta y que se convirtió en una ratonera para él. Según las fuentes, al verse acorralado, echó marcha atrás y golpeó con la bola del vehículo robado al patrulla que le seguía, que sufrió serios daños; después, colisionó con el que tenía delante, al que causó desperfectos en el lateral. Cuando vio que no tenía salida, se apeó del coche y huyó a la carrera.

Eran las 21 horas y, aunque con dañado, los agentes ya habían recuperado el vehículo sustraído. Los actuantes se entrevistaron en el lugar con varios testigos que vieron al ladrón en su huida. Al escuchar la descripción, un policía nacional se acordó de un sujeto que encajaba perfectamente. Lo habían detenido 48 horas antes por un robo en una peluquería canina. Había quedado en libertad al día siguiente tras pasar a disposición judicial.

Esa misma noche, sobre las dos de la madrugada, una patrulla de la Policía Local lo encontró. El sospechoso, vecino de Móstoles (Madrid), tenía más de 40 antecedentes policiales. El Juzgado de Instrucción número 1 de Fuengirola lo ha enviado a prisión provisional investigado por tentativa de homicidio, daños, robo con violencia, y contra la seguridad vial. Los desperfectos, entre los coches patrulla y el vehículo particular del mando policial, han sido cifrados en unos 15.000 euros.

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